El 29 de octubre de 2024, las lluvias torrenciales desbordaron la rambla del Poyo en Valencia, arrasando todo a su paso y dejando marcas imborrables en la tierra y en la memoria colectiva
El 29 de octubre de 2024, Valencia y su área metropolitana sufrieron una intensa DANA que descargó más de 300 litros por metro cuadrado en apenas cinco horas, dejando un resultado devastador: 223 personas fallecidas.
Estos fenómenos, habituales en el Mediterráneo, hoy se sienten con mayor intensidad y consecuencias debido al cambio climático.
La DANA también dejó un rastro medioambiental importante en la zona que une los pueblos afectados, la Albufera y la costa. El agua arrastró toneladas de residuos que terminaron en campos, cauces y marjales, sufriendo un proceso de degradación. Aunque gran parte de estos materiales se ha retirado, los microplásticos permanecen, contaminando duraderamente el entorno.






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